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La historia de Anibal y su estancia

           Siempre fui hombre de ciudad, a pesar de esto ,y por mi trabajo, muchos años en una casa consignataria de hacienda , aprendí a querer el campo , me siento en él como pez en el agua. Tuve caballo desde los seis años y trabajé a caballo ocho largos años en el Mercado Nacional de Haciendas , siento amor y respeto hacia ese animal; creo que fue lo primero que compré al llegar aquí; hacía mas de diez años que no montaba y me dolieron las piernas y la ingle como diez días hasta que el cuerpo reconoció esa posición y todos los movimientos que ella conlleva. Ahora, me es tan natural que para cualquier cosa arranco para el corral, freno en mano ,el cojinillo bajo el brazo y la cincha de la manta (de lona) que uso en vez del pegual.
           No estoy tan ágil como antaño, pero boleo la pierna y monto y desmonto sin esfuerzo alguno.
           Uso al Pampa para todo , como estoy a 9 cuadras del pueblo esto significa varios viajes por día ,para la compra, para la charla, para toda gestión. Solo ensillo para viajes largos, ahí si , pongo el recado ,distinto de los que aquí se usan ; me gusta el lomillo de pato y aunque no sea lo mas apropiado para este terreno, lleno de pozos de vizcachas, me sigue siendo cómodo ,no se porque, costumbre nomás.
           El martes a la mañanita ensillé y me fui para una estancia , la mas cercana , “ La larga” (por la forma del campo), como a 5 leguas ,pero como casi no hay alambrados se corta mucho camino yendo con derechura hacia las casas .
           Me había encontrado con Aníbal , el dueño o algo parecido , en el pueblo, en la farmacia comprando , creo que platos o fuentes, no me fijé mucho.
           En la farmacia se vende de todo , hay mas cosas que en los dos almacenes juntos ,(el de Don Pepe y “El favorito”) y el farmacéutico , recibido, con diploma y todo (que está en un marco siempre limpio en la pared de atrás del mostrador) me lo presentó.
           Este hombre , Aníbal, que me pareció hosco, violento y triste ,me estrecho la mano con desconfianza , en la presentación no quedó muy claro que es lo que yo hago aquí , yo tampoco lo tengo tan claro y eso de “Facilitador Holístico” ,no parece algo de lo que uno no pueda prescindir.
           Me invitó al campo, quizá solo por compromiso y pensando que este porteño no se costearía hasta allá , para el martes , día en que el y sus dos peones iban a capar y señalar los corderos , aprovechando los primeros fríos que acabaron con las moscas.
           Llegué temprano, como a las 11 , lleva tiempo hacer 25 Kms., y cuando me arrimé a la fogata presentí que algo andaba mal allí , la tensión en ese lugar era tan notoria como el anticipo de una tormenta , de las de aquí.
           Desmonté, saludé y me ofrecí para ayudar en lo que fuera en esa tarea que desconozco por completo ; Aníbal me sacó del apuro , y del medio seguramente, me llevó a la casa y me presentó a su Señora .
           _Los dejo un rato para que charlen , en una hora terminamos y vuelvo, mientras tanto descanse del viaje
           Saludé a Amalia ,mientras Aníbal se volvía al corral para seguir trabajando, y me senté a la mesa de la cocina obedeciendo a desgana , me hubiera gustado seguir viendo como capaban con mano hábil y pequeño cuchillo y como señalaban con dos maquinas como las de picar boletos en el tren ,pero mas grandes : un trébol y dos muescas en la oreja izquierda .
           Amalia resultó ser una mujer callada , como tímida , bastante fea y como diez o mas años mas que Aníbal ,morocha, bajita , gorda sin exagerar ,vestida con una pollera larga y un pullover ,el pelo renegrido a los lados de la cara, esto ultimo raro por aquí , con tanto viento! , todo su aspecto era limpio y cuidado.
           Me trajo varios mates en silencio, caminando desde la cocina patagónica , en vez de arrimar la pava y sentarse .
           Para espantar este silencio ,yo hablaba de Buenos Aires, pavadas en su mayor parte, el resto mentiras , me aburría como un loco ,afuera se oían los balidos de las ovejas, la mujer no largaba palabra, era toda ojos , y se veía que no me escuchaba , que solo estaba oyendo a su mundo interno.
           _¿Me puede ayudar, Don ¿
           _Si , como no - me paré de inmediato-- ¿ que hago?.
           _No . Quedesé , sientesé y escúcheme .
           Empezó el relato que le ardía en la garganta vaya a saber desde cuando:
           __ Soy la dueña del campo, me lo regaló mi padre antes de morirse , cuando todavía era muy chica, siempre lo arrendé ,con eso vivía en Sierra Grande ,no muy bien, pero me arreglaba , vida sencilla, de pueblo, tuve algún novio pero con ninguno llegué a nada , hice el Secundario de noche , de grande, me gustaba saber, leía, si, leía mucho.
           Un día llegó el Aníbal , yo tenía como cuarenta y el no tenía treinta, venía del Norte ,como Ud. ,me gustó su charla ,su desenvoltura, su planta de hombre joven y vaya una a saber ,ahora, que mas le vi.
           Lo rondé , lo busqué , hasta que al fin se fijó en mí , en pocas palabras: lo conquisté. Nos casamos en poco tiempo.
El siempre quería ir al campo , tuvimos que esperar a que venciera el contrato de arriendo para venirnos, entre tanto él hizo changas, trabajitos , cualquier cosa , no tenía empuje ni ganas para nada. Vivíamos de lo mío mas que nada ,pero yo estaba contenta , me gustaba tanto!.
           Cuando llegamos al campo cambió, se volvió loco , estaba todo el día trabajando ; los peones viven aquí desde el tiempo de mi padre , los agotó con su forma de trabajar, con su forma de ser , pero se quedaron. Hipotecamos el campo, yo no quería, con esa plata compramos oveja , linda majada. Comenzó a entrar plata ,pero no gastábamos en nada , todo se “reinvertía” ,pagamos la hipoteca en un año y yo ya quería tener un hijo, ya no me quedaba mucho tiempo, el no tenía ningún apuro ,cuando con argucias me quedé embarazada ,sentí que el cielo se abría ante mi.

           Yo la escuchaba en silencio , no quería preguntar nada, solo quería que siguiera hablando, estaba alelado por tanta pasión desatada ,que caía sobre mi , nunca escuche hablar así, las palabras me llegaban como chispas que quemaran mi ropa y mis brazos desnudos sobre el mantel de hule.

           __ No le gustó, no quería, se enojó, discutimos , discutimos fiero, quería que “ me lo sacara” . Yo hubiera preferido morirme antes de “sacármelo” , se lo dije . Estuvo mas de diez días sin hablar mas que con los dos viejos , serio y pensativo.
           Una mañana salimos en la chata para Vizcacheras , yo creo que solo había ido una vez en casi un año y medio , yo no manejo, sabe? .
           Como a los 15 minutos se paró la chata en la huella grande, se bajó puteando y anduvo allí por el motor revolviendo y toqueteando todo, se subió, no arrancaba , algo se rompió , empezó a empujarla , es pesado empujar una chata en la arena , yo, al volante, trataba de hacer todo lo que él me decía ,el empujaba como un burro pero la Ford no quería.
           Cambiamos, el en 2da. Soltaba el embrague de golpe , yo empujaba, la chata se sacudía toda pero no había caso.
           De pronto, sentí como un retortijón y que algo caliente me caía por las piernas ; Ay Dios!!, sangre, pero tanta!! , le avisé desesperada, se asustó, corría para todos lados, yo, sentada al costado del camino, lloraba y no sabía como parar la sangre. Se volvió corriendo a las casas , estábamos lejos, bien lejos.
           Regresó como dos horas después , con el sulky , el caballo venía blanco de espuma, me levantó, corrimos como locos .
           Llegamos a Vizcacheras y el Dr. Santos me dijo que no había nada que hacer, me intervino de urgencia y me dijo que me quedara en el pueblo , yo solo lloraba.
           Pasamos la noche esa y la siguiente en la pensión de Doña Verónica ,yo estaba muy débil, el me cuidaba, mi mimaba, me consolaba , iba a todas partes, me trajo unas revistas. La segunda noche me sentí mejor, también de ánimo, me levanté para ir al baño como a las tres sin ruido para no despertarlo, el baño está afuera, vio? Volví descalza ,sin ruido, con una vela que encontré en el baño , al ir a mi cama otra vez, son camas de a uno ,vio?, vi algo chiquito ,marrón y dorado, en el suelo, debajo de la silla donde estaba colgado su pantalón, lo levanté y lo miré a la luz de la vela .
           Ud. no se imagina, como un baldazo me llegó todo el frío de la noche, porque yo no se manejar ,pero he visto motores desde que tenía 4 o 5 años, eso era un rotor de distribuidor. Que iba a arrancar la chata ¡!!. Lo volví a poner en el suelo, donde estaba. Me quedé en la cama recostada en los barrotes, el dormía, la piel me ardía, no aguantaba ni siquiera el camisón que me compró en la farmacia, cada tanto sentía como espasmos que me sacudían todo el cuerpo.
           Estuve así horas, cuando tomé la determinación me acomodé en la cama y me dormí enseguida . A la mañana al despertarme , él ya estaba vestido y me trajo café con leche , el rotor no estaba.
           Volvimos al campo , en el sulky , pasamos junto a la chata ,la sangre donde había estado sentada estaba seca y negra, El me hablaba, me decía que no era tan grave ,que ya vendría otro . Otro? ,tal vez si para él ,pero para mi seguro que no, me lo dijo el Dr. Santos.
           El domingo, por la tarde, cuando estábamos solos , en la siesta, me levanté despacio y me fui para el galpón ,viera que desorden!!,pero encontré lo que buscaba : la botella verde del éter que se usa para arrancar los motores de gas oil cuando hace mucho frío.
           Dormía, pasó a la anestesia sin transición ninguna, lo capé, como he visto hacer siempre con los corderos ,le eche ceniza en la hemorragia, quedó bien, paró.
           Esperé en la cocina, temblando, a que se despertara , tardó horas, fue terrible esa espera ,lo oí levantarse ,caminar boleado ,vomitar . Yo solo esperaba.
           Entró rengueando, los ojos como tizones.
           __ Maldita!! __ me dijo__ Ya está, yo capón y vos oveja machorra , los dos atados al campo , para siempre.
           Furioso , me señaló

           Yo , no entendí esto ultimo , la miré , la interrogue con los ojos.

           Se levantó el pelo y me mostró la oreja izquierda : Un trébol y dos muescas .
           __ Nunca mas me moví de aquí , sale el solo , casi nunca y solo para comprar algo. Me puede ayudar, Don?
           La cocina me dio vueltas , afuera se seguían escuchando las ovejas , debía ser mediodía.
           __ No Señora, no puedo.
           __ Gracias lo mismo por escucharme