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Historia del trueque

                                                                                                   Vizcacheras ,mayo 2005
           El molinito de viento gira velozmente, no hay cuidado de que me quede sin luz, las baterías deben estar a tope.
           En casa ,menos la luz, que es un circuito de 36 Volts, es todo o casi todo de 12 Volts, cada una de las tres baterías de doce ,dura con buen cuidado ,estando fija y siempre con carga, unos tres años, esto significa que, con un costo de 170 o 180 pesos por año, tengo solucionados los requerimientos eléctricos . Me satisface esta independencia..
           El tiraje de mi estufa, abierto siempre, descarga alta, a los cuatro vientos (y que vientos)hace que el consumo de esta sea elevado . Meto los troncos bien grandes, los dejo apoyados en el piso y luego los voy adelantando hacia la estufa, según se van consumiendo. Este método un día me traerá un incendio ,pero evita el trabajo de cortar los troncos en pedazos chicos.
           Se vino una ola de frío polar que congela narices y pies (estos últimos en mi caso en que ando a caballo .Creo que caminando no debe ser tan malo).
           Al caballo parece no hacerle gracia que yo lo saque para hacer las compras en el pueblo vestido con piyama ,pero he decidido dejarle la manta puesta para abrigarlo y protegerlo - Por eso ahí anda el pobre, como un caballo medioeval, con sus gualdrapas al viento. Solo tendría que conseguirme una lanza y estaríamos completos.
           Cuando pensé en la lanza , la memoria ,ya aclimatada al pueblo, me arrojó la imagen que se corresponde aquí con la palabra lanza: tacuara de cuatro metros o mas ,flexible, con media tijera de tusar atada con tientos a la punta mas gruesa ,alguna pluma de adorno y un alarido espantoso con indio en la otra punta.
           No debe haber sido cosa bonita de ver de frente.
           Siempre digo eso: que los fierros se ven mas lindos del lado de la culata que del lado del cañón.
           Aparte del Choique , que es mapuche, no se ven indios por acá , los he visto en Los Toldos , Gral Viamonte , indios tehuelches o pampas que si, son los de esta zona , cada vez hay menos ..
           No derramaré ceniza sobre mi cabeza por sus derechos, porque nuestra civilización es una de conquistas, de ganadores versus vencidos y esclavos , conquistados en suma.
           Desde siempre,: Súmer, Egipto, Persia, Grecia, Roma, Bárbaros, Vikingos, Francia, Portugal; España, Inglaterra, EEUU y ....después .
           Por eso creo que no hay títulos válidos para la propiedad de cosa alguna, ¿ quien extendió el primero?, ¿cuanto duró? ¿con que autoridad? Y el de hoy,¿ cuanto durará?.
           Me imagino algún lector levantándose, yendo hasta la caja fuerte, mirando un par de escrituras y luego darse vuelta hacia este libro con el dedo del medio extendido hacia el cenit .
           Para calmarlo cuento :

La historia del trueque que conmovio Vizcacheras

           Por aquí, hace unos meses ,andaba una mujer, india creo, con un chico de unos catorce años, ella debía ser joven ,pero parecía una vieja, aquí el clima no es benigno y si no tenés ciertas comodidades ,bañarse .lavarse, desenmarañarse el pelo y lavarse la ropa no resultan cosas sencillas de hacer.
           De ninguna forma es fácil parecer joven con el pelo sucio y revuelto, la cara curtida por el viento y la mugre , la ropa como trapos y los pies sucios con los talones rajados.
           El chico ya era otra cosa, limpio, con unos jeans desflecados en las botamangas y algunas pinturas negras y coloradas en las piernas ,creo que todo esto para despistar al verdadero dueño que un día por la mañana ,notó su falta en la soga.
           Camisa con las mangas sacadas desde los hombros, algún pulover con las mismas mangas, o antes bien sin ellas, ojotas de cubierta de auto o alpargatas, un hippie de la Pampa.
           El pibe se llamaba Giussepino (creo que fue una venganza ritual por tanto Nahuel, Lautaro y Anahí en la televisión de los blancos), El “Pichi “ Giussepino le decían . Seriecito, callado, trabajador y bien mandado , el chico hacía de todo, como un hombre ,aún desde su catorce años partía leña, descargaba las bolsas de harina del camión que las traía de SAO . a la panadería y hacía el reparto de todos los comercios , trotaba todo el tiempo.
           Eso si, siempre después de la escuela,( estaba en sexto) si pasabas por el patio a la entrada o en algún recreo, lo veías destacándose como un lobo entre corderos, le llevaba media cabeza al mas grande de séptimo. Pelo largo, con vincha de cuero y ataduras de cuero en los brazos con plumas de colores arriba del bíceps.
           Pero si hubiéramos metido a todos y a cada uno en una bolsa ,igualmente habría identificado la bolsa que lo contenía ,era tanto su orgullo y su arrogancia que parecía que arrastraba un rayo de sol, de prepo, para que lo alumbrara a donde fuera.
           Estudioso no era, tenía una inteligencia natural que le hacía relacionar una cosa con otra, por lo general eso basta.
           Su maestra es La Srta. Bermúdez ( en realidad señora)tiene 42 años, una nena de diez en cuarto grado y un marido geólogo , de anteojos, que parece inglés o cosa así,( solo lo veo de vez en cuando, al volante siempre de la camioneta de Vialidad Nacional), viven en SAO. pero el trabaja en Sierra Grande y las trae a la mañana y las vuelve a buscar como a las 3 o a las cuatro.
           Entre las doce, hora en que salen y las tres o cuatro, yo he charlado varias veces con ella, la nena, no me acuerdo el nombre, come un sándwich o unas galletitas y juega con los otros chicos cerca de la escuela.
           Es una persona normal.
           Docente. Te habla de una historia argentina que tiene , junto con la escarapela, prendida con alfileres, también de su casa, de las vacaciones de invierno, de sus viajes a buenos Aires , del trabajo de Bermúdez analizando suelos para el tendido de caminos, que jamás se harán.
           A veces me habla del “Pichi Giuseppe” , siempre está sorprendida con él; indomeñable, siempre el rey en su mundo , insensible a los halagos y a las críticas, a las amenazas, al frío, a la lluvia , los brazos desnudos con cero grados. Lee, dibuja, escribe, soluciona todos los problemas que le pongas con las cuatro operaciones y la regla de tres, con eso basta dice ( y lo que es peor , creo que tiene razón)
           __Condenado indio!. Roca tenía las cosas claras!
           __ Vamos, Elvira!! , es un chico, no será para tanto, no es mal pibe, no es feo tampoco.
           __ No, feo no es, pero te hace sentir como una cucaracha, te mira desde arriba aunque esté sentado ,te trata con cortesía pero detrás de eso vos percibís que te desprecia por ser mujer, que si por el fuera y pudiera te pondría a manejar los cacharros esos, que lleva la madre, a cocinarle, a lavarle la ropa, peinarle el pelo, y criarle los hijos varones si los tuviera.
           __Eepa! , calma, me parece que tuviste un mal día Elvira, dejalo al pobre pichi tranquilo que es el mejor alumno que tenés en el grado.
           Una semana después, mas o menos, el Pichi me trajo un encargo de la farmacia ,le di unas monedas de propina que echó al bolsillo sin mirarlas, era todo ojo para con mis libros ,por alguna asociación mental evidente hasta para mi mismo, le presté ,creo que también por el dibujo de la tapa “La cautiva “ y “El Matadero” que siempre viene juntos en un mismo volumen.
           Volvió a los dos días, me lo devolvió.
           __?Esto es lo mejor que saben escribir los huincas? Este autor es un boludo!! El protagonista se llama Brian ,¿de donde lo sacó?, ¡que nombre mas gauchito le puso ese tipo ! , vamos !!
           No había leído el matadero , una paginita redonda, épica ,tendenciosa pero bien redondita.
           __No, no es lo mejor, hay otras cosas.
           Y para chucearlo un poco,(nunca tan apropiada la palabra)le presté ahora la guerra al malón.
           Me miró fijo, se metió el libro bajo el brazo y se fue trotando todas esas cuadras hasta el pueblo.
           No volvió, ni el ni el libro, cuando el lunes siguiente se armó el revuelo, yo me sentí un poco culpable, pero no me sorprendí.
           A Marcial le robaron el caballo blanco, el percherón gigantesco que arrastra él solo la barca hasta la playa; de la farmacia falta una carabina vieja , level-action y dos cajas de balas del 30/30 ,una tijera de tusar y un par de riendas no muy caras.
           Dice Nacho, que es el que ve todo lo que entra y sale del pueblo, que vió a la Señorita Elvira montada en ancas del Blanco de Marcial el domingo a la tarde, no pudo ver quien iba adelante pero arrastraba una lanza como la de los antiguos Pampas con la punta filuda para abajo (que dejaban así las “rastrilladas”) y que galopaban como si los persiguiera el” Tres de Fierro “ completo,. con banda y todo.
           Ni el geólogo, ni la nena se vieron ese lunes ,por el pueblo.
           Lo que si me sorprendió, sin broma alguna , fue lo otro.
           El jueves mismo, de a caballo, llegando casi a las grutas ,me alertó la camioneta de Vialidad al costado del camino
           Lo vi , de reojo, yo seguí siempre sin mirar al costado como un granadero, al geólogo Bermúdez corriendo por el campo como un potrillo, saltando, como en una ronda, de la mano de la nena y de una mina increíble, hermosa morocha de pelo largo ,con ropa de gimnasia ajustada que parecía pintada en el cuerpo escultural , jamás había visto a este hombre tan contento.
           __Dale Vega, mirá para adelante , no te detengas__ me dije__ Las maravillas que hace el shampoo, un poco de jabón y ropa limpia,