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La historia del suicida frustrado

           Juliancito siempre será algo digno de admirar.
           Simpático, 22 años, un metro noventa , ochenta Kilos, cabello negro, ojos claros, la risa siempre presente y el ánimo siempre templado para lo que venga, lo mirábamos desde el boliche, tanto Maguirre como yo, creo que ambos nos imaginábamos a nosotros mismos a su edad metidos en sus blue jeanes y con esa mochila a la espalda o esos borceguíes que usa cuando anda con la moto.
           Nunca lo hablamos, pero al irlandés yo lo conozco bien y se que sus pensamientos son , muchas veces como un eco silente de los míos, ambos lo queremos bien y nos alegra cualquier cosa que le salga bien , con el pibe solo intercambiamos saludos o algunas palabras referidas al frío o al viento pero sabemos todo lo que le pasa o lo que hace , o por lo menos lo importante.
           Ama el deporte, ama el peligro ,eso es todo para él, no le conocimos novia , a pesar de que todas las muchachas de su edad (creo que las que la superan y en mucho, también) están desesperadas por tener algo con él.
           Cuando se mete en el mar desparece por horas .Lo vigilo desde el acantilado a veces con el catalejo y mas de una vez al moverlo hacia tierra lo he visto a Maguirre a lo lejos haciendo otro tanto. Corre con esa moto maldita por las lomadas, monta a caballo como si quisiera matarlo , éste, el caballo, debe estar tan loco como él; cuando estamos en el campo , cazando, lo vemos estirarse a galope tendido por esos campos traicioneros, que por algo el pueblo se llama Vizcacheras .Una pata en un pozo y adiós caballo y adiós Juliancito , maldito chico que nos tiene a los dos viejos con el corazón en la boca.
           Desde hace cosa de un mes ,tal vez mas, porque siempre fui malo para las fechas o para reconocer adecuadamente el paso del tiempo, que se lo ve de capa caída . Anda triste y serio , desconocido, sin decirnos nada.
           Tanto Maguirre como yo averiguamos ,por separado, que le ocurre a nuestro hijo virtual.
           Amores.
           Hay, a unos 30 Km., un campo de unas mil doscientas hectáreas , de los Lamanuzzi , gente buena, de trabajo, de campo, de dinero. La hija , única , Carla , tiene dieciocho años y es hermosa, viene al pueblo con la Toyota del campo , con la marca del ganado pintada en la puerta y en cuanto llega todos los muchachos se vuelven locos atrás de ella , no saben que hacer para que ella los mire , le limpian el parabrisas , le buscan charla, le llevan las bolsas de la compra a la chata, solo les falta pararse de cabeza o hacer malabares.
           Ella , como toda chica de su edad y además linda, sabe instintivamente todo lo que hay que saber sobre eso , parece no reparar en nada y habla con toda naturalidad con todos pero poniendo un alambrado entre ellos, en otras palabras: no le da bola a ninguno.
           A ninguno no, al que le da bola es al que no está entre ellos, el que no se arrima .Lo busca con la mirada por todas las calles, por todas las cuadras . Si lo ve, justo allí, allí mismo, se le descompone la Toyota, o se le cae una bolsa o tropieza y se cae. El , Juliancito, a diferencia de ella , no entiende nada de todo esto, le arregla la Toyota (que no tiene nada) , le recoge las bolsas, la ayuda a levantarse , la saluda con una sonrisa y se va disparando con la moto, dejándola anhelante en medio de la calle.
           __Don Vega, esto no va seguir así, va a ver que va a pasar algo.
Y si, finalmente se dieron cuenta los dos y entonces todos , pero el irlandés y yo mas que nadie (si antes padres del chico ahora abuelos de los dos) empezamos a ver dos cabezas en el agua nadando mar adentro, dos locos corriendo por el campo enancados en un mismo caballo o dos borrosas figuras envueltas por el polvo y el ruido de la moto.
           Lamanuzzi es hombre tranquilo y bueno , pero serio y se opuso a este noviazgo con todas sus fuerzas, lo entiendo , a mi tampoco me gustaría estar esperando a que mi hija se rompa el cuello o se ahogue .
           En estos lugares una oposición tan firme es casi imposible de quebrar ,porque si se cierra la tranquera y se le veta a la chica el acceso a la Toyota se pone por medio la distancia que es un gran obstáculo cuando además no hay teléfono.
           Es por eso que Juliancito anda triste, está tan deprimido que ahora parece encorvado bajo la mochila .Cuando entró a la farmacia y compró tres metros de soga yo lo seguí disimuladamente como dos horas hasta que vi que la usaba para atar el caballo.
           Ahora si , hablamos francamente con Maguirre y me contó que el también lo vigilaba porque con el carácter alocado que tiene debíamos temer que hiciera cualquier locura.
           Malditos chicos, como si uno tuviera pocos líos.
           En la mañana del 25 salimos a liebrear , los tres de siempre, a las 03.00 arrancamos por el campo con la chata. A las nueve y media contamos, teníamos treinta y dos , suficiente, basta por hoy que es feriado, nos dijimos y volvimos al pueblo, como siempre costeando el acantilado, en un momento por un socavón del mismo vimos una lancha anclada frente al “promontorio” , allí el acantilado tiene mas de cien metros de altura y abajo hay una playita muy rocosa, paré la Ford y nos bajamos a mirar.
           Si, allí estaba la lancha de Marcial.
           Intrigados seguimos por el borde, rumbo al “Promontorio” en vez de tomar la huella que va al pueblo.
           __ A la mierda!
           Allí estaba el pueblo entero caballos, autos, camionetas y gente, toda la gente, a unos 8 o 10 metros del borde de ese precipicio estaba Juliancito, con la mochila aún mas grande que de costumbre, yo la imaginé cargada de piedras. Hablaba con alguien , un negociador ,seguro, creo que era Natalio, el farmacéutico , pero por los gestos parecía dispuesto a tirarse por el borde.
           La Ford se quejó pero saltó para adelante cuando yo aceleré en segunda rabiosamente , el Choique , en la caja, se paró de un salto y se agarró del reflector , Juliancito arrancó a correr hacia el borde como una liebre, estábamos a 50 metros.
           Clavé los frenos y en ese momento Maguirre, por la ventanilla de su lado, con medio cuerpo afuera ,le tiró, el pibe rodó por el suelo.
           __Vamos Maguirre viejo nomás!!!__gritó el gringo y se tiró de la camioneta corriendo con la carabina en la mano.
           La bala le había atravesado el gemelo derecho y salió limpiamente sin tocar hueso, gran disparo.
           Se agacho junto al caído y le levantó la cabeza.
           __Lo hice por tu bien pibe, estás loco, todo se puede arreglar, que ibas a hacer???
           La primera patada lo alcanzó en las costillas, fue Lamanuzzi , después las mujeres le arrancaban los mechones de cabello rojo-amarillento y se los mostraban unas a las otras como trofeos.
           __Hijos de puta!! Malditos borrachos!! Etc etc.
           Yo debiera haberlo auxiliado, pero recordé las sabias palabras de Don Quijote “... que Dios solo ayuda a los buenos cuando son mas que los malos”.
           Metí la marcha atrás y con la aprobación del Choique lo dejamos a merced de las fieras.
           Después de unas horas ,en las cuales temí por mi seguridad, se aclaró todo : para festejar el 25 de mayo el pibe iba a saltar en paracaídas (la gran mochila) con una bandera argentina, en la lancha estaba marcial con los camarógrafos de la TV de San Antonio y algunos fotógrafos del diario de allí.
           Me quedé todo el día encerrado en casa , a la nochecita, ya oscuro, me fui ,subrepticiamente ,para el boliche, entré por el costado, el gringo lucía como pisado por un tractor con plataforma sojera ,le expliqué mi huída y la del Choique y entendió, me dijo que lo atendieron, malamente, en la farmacia y que no tenía nada roto.
           Estábamos allí como fugitivos , comentando nuestra equivocación , cuando ,por el costado también, entró Juliancito, la pierna vendada y rengo
           __Gracias Don Maguirre! Si no fuera por Usted ...Lamanuzzi no me quería ni ver cerca de Carla ,pero por suerte al creer que me había matado un loco, miró a su hija y recapacitó y ahora autoriza el noviazgo siempre y cuando larguemos la moto,.Usted es Gardel para mi , para nosotros
           La sonrisa le resplandecía en la cara:
           Sin decir una palabra brindamos por eso, la ginebra bien en alto.