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La historia de Moby Dick

           Por primera vez desde que estoy aquí, me atemorizó la hoja en blanco sobre mi mesa, la luz de la lámpara la hacía relucir y pensé,?que voy a escribir allí?, nadie me contó nada esta semana y no hubo nada digno de ser mencionado .
           Me fui para el galpón, la deje sola , apague la luz del ruidoso “sol de noche “que (ahora) tiene la ventaja de calentar todo a su alrededor y me fui a compartir un rato de compañía con el perro , el caballo y el fuego en el brasero que les ayuda a pelearle un poco al frío, aunque dicen por aquí que esto no es frío, que el frío verdadero viene después. Por suerte el caballo no entiende porque el es de la provincia de Buenos Aires casi en el límite con Santa Fe (Colón) y allí el clima es muy benigno, el perro no, este debe saber, porque lo encontré o me encontró por aquí, en el camino a Sierra Grande .
           Me lamenté de no haber traído la pava y el mate , pero me quedé recostado en unos fardos de pasto mirando la televisión de los indios: las llamas de la hoguera en el braserito y hablando con los bichos. El perro me miraba atento y alerta, el caballo (sabiamente) asiente a todo lo que digo con tal de comer un poco mas de avena, mas barata ahora que el maíz, que le voy dando para que me escuche.
           En el medio de mi monólogo el perro paró las orejas y se levantó, tan pronto el caballo puso las orejas para adelante supe dos cosas: que ellos habían oído algo y que yo estoy cada vez mas sordo.
           Salí a la noche y al frío . Ahí escuche yo también unas voces para el lado del mar, nos fuimos con el perro para el acantilado y volvimos a oír las voces o gritos. El sonido viaja mucha distancia sobre el agua y encima el viento soplaba del este.
           No se a que distancia vimos prenderse una luz y luego apagarse a intervalos regulares. Una señal.
           Me pareció ver un relumbrón a mi derecha unos trescientos metros .
           Me fui para la casa por una linterna y para levantar mi pistola para que me libre de todo mal , amén.
           Como conozco bien el acantilado y en cambio no conozco a quien prendió la luz o contestó la señal tomé la precaución de no encender la linterna, una Maglite ,de acero pavonado, pesada, made in Usa.
           Se me hizo allí una importante revelación que comparto con todos aquellos que como yo se preguntan por que los policías en las películas empuñan la linterna al revés de cómo lo hacemos todos: esto es el haz de luz apuntando en la misma dirección que el brazo extendido y no como lo hacen ellos( y yo mismo en este momento) con el haz de luz perpendicular al antebrazo y este levantado hacia el cielo y la linterna empuñada casi en el foco. Bueno, es para estar listo a machacar la cabeza que de pronto ilumine la luz            Entendí perfecto porque esa era mi intención también.
           Me fui arrimando despacio ,pero el perro se me adelantó ladrando, escuche claramente a alguien que corría y maldecía al perro a mi y a toda mi familia, con precaución me acerqué y vi las huellas de una bicicleta que se perdían en lo oscuro.
           Hice con mi linterna un par de señales hacia el mar, me contestaron una vez y después no volví a ver nada mas, supuse que había un código desconocido para mi .
           Con toda la curiosidad me fui para casa, algo raro había, algo delictivo casi seguro, por lo tanto no era un asunto mío ,para eso están los vigis y la Prefe y no es cosa de andar por ahí quitándole el trabajo a nadie.
Pero la curiosidad no es muy manejable, por lo menos para mi, y a la noche siguiente a las nueve , estaba en el sitio otra vez, con el fierro y sin el perro.
           Otra vez las luces en el mar, no respondí, regularmente encendían cada cinco minutos exactos. A la cuarta o quinta vez ,escuche la bicicleta en la arena y llegó un hombre ,abrigado con un capote y con una gorra, que contestó con su luz las señales a unos diez metros de donde yo estaba , se escuchó un silbato en el mar y el hombre se subió a la bici y se fue a toda velocidad, no pude ver quien era.
           Por la mañana lo consulté a Marcial, representante para mi de todo lo que sucede en el agua .
           Tampoco se le ocurría nada y no sabía que podía ser , iba a estar atento .
           Al otro día me dio que desde el mar había visto las luces en el acantilado y las que les respondían pero cuando llegó cerca de la costa ya no había nadie.
           Aún mas curioso que yo me propuso que saliéramos con la barca a las siete u ocho, que nos pusiéramos lejos de la costa para ver desde el mar que pasaba. Me pareció perfecto .
           Apenas oscureció nos embarcamos sigilosamente con todo el equipo necesario para la aventura: armas, luces, radio, munición y sobre todo ginebra.
           Anclamos con soga ,para no hacer ruido al levantar, a unos setecientos metros de la costa, sin hablar, sin fumar ,pero alertas y contentos, a medida que se sumaban los minutos y se restaba la ginebra, nos íbamos sintiendo menos alertas pero mas contentos.
           Me despertó Marcial a las doce.
           __Ya se fueron , no se lo que hacen ,pero son orientales.
           __Como lo sabe Don Marcial?
           __Por el idioma , por el acento, por el color y por la raza , aquí no somos así. Los vi de lejos , andan con un bote de goma , eran cuatro ,tuve que esperar, un buen rato, a que se fueran, no quiero arrancar el motor todavía.
           Debo confesar que las ballenas me caen bien y eso de que las cacen para comerlas en Tokio no me gusta nada. Por eso juntamos una pequeña partida entre los amigos del pueblo, pocos, elegidos , no sabíamos quien era el traidor pero alguien les indicada con un código a los japoneses la ubicación de las ballenas en el golfo.
           El jueves , en la lancha del gallego, recorrimos todo el golfo, ningún barco sospechoso, el buque factoría debía estar en aguas internacionales .
           Marcial insistía en avisar a la Prefectura:
           __Que grinpís ni grinpís , le avisamos a la Prefe y nos vamos a dormir __ decía el muy bellaco.
           Lo mirábamos con desdén , claro, como el es gallego no le importa la vida de estas ballenas argentinas!!
           Todos nosotros: Tomassi, Maguirre, El Nacho, Alvarez y Yo (armados hasta los dientes) estábamos dispuestos a defender nuestras ballenas hasta la ultima gota de nuestra ginebra.
           Marcial protestaba, timoneaba y recorría todo el horizonte con sus ojos que no necesitan catalejo alguno
           Nada.
           Esa noche mientras volvíamos oímos varios motores ,Lister, Gray Marine; Blackstone , por el ruido sabés cual es cada uno. Todos de barcas chicas, ninguno fuera de borda. Aunque hubo algunos que no conocíamos no escuchamos ballenero alguno.
           Al otro día , otra vez lo mismo, finalmente Marcial se puso furioso:
           __Se acabó el paseo ¡! Basta de jugar a los piratas, me deben ochenta pesos cada uno, por el gas oil y el aceite y que conste que no les cobro los días que no trabajé por culpa de ustedes, a mediodía le aviso a Prefectura por radio y Sanseacabó!!!
           Que frustración!! , entre el gasoil , el aceite y la ginebra (los líquidos imprescindibles) las ballenas nos salieron mas de cien pesos a cada uno .
           De los japoneses ni noticias.
           Cuando se acabaron los cigarrillos en todo el pueblo , hubo que viajar a San Antonio por varias cajas de Jockey y Derby porque los Nevada y Richmond (que aquí fumamos todos porque son baratísimos ) brillaban por su ausencia..
           Maguirre lo fue a ver a Mirto Edison Hernández , que es quien los trae y los vende por mayor
           __Ché, yorugua ¡!?donde están los puchos? Que pasa? Ya nadie tiene ni uno!!
           __ Ustedes tienen la culpa!! Le pusieron la Prefectura encima a mis hermanos, los abordaron, les sacaron todo y hubo que poner 2000 pesos para que les devolvieran el bote y el motor.
           Maguirre me vino a ver como un rayo, echaba chispas:
           __Marcial nos cagó!!
           Llegamos a la casa del gallego mas rápido que ligero , mientras íbamos para allá desde varios lados nos gritaron “Botonazos” ¡!
           __ Yo les dije que no hiciéramos lío ,pero ustedes con ese grinpís...
           __Pero decime__ gritó Maguirre__ Los japoneses, ¿dónde están?
           __ ¿Qué japoneses? , Orientales dije yo ¡! Hablaban a la manera de ellos, con ese acento y decían cosas como botija, gurí y otras.
           __¿ Y el color? __ pregunté yo a punto de llorar.
           __Había dos negros en el bote, y dos medio mulatos, con motas y trompudos, aquí no hay negros, solo los uruguayos tienen algunos.
           Fuimos a ver a un Subprefecto comprensivo para poder fumar, por lo menos hasta que Maguirre consiga un proveedor que le entregue regularmente , aunque sean mas caros , aunque no sean de contrabando.
           En el pueblo , la gente que fuma nos quiere matar a “Los ecologistas”.