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La historia de Marcial y la sirena

           Como muchas mañanas, a las 6 , Marcial me vino a buscar ,a los gritos:
           -Vamos! Vamos ¡ Don Vega que la hora se va y no la recuperamos mas.
           Siempre me levanté bien temprano y ya estaba listo, terminé el café de un sorbo , me puse la capa de goma y haciendo ruido con las botas ,siempre grandes, no se por que , bajamos a los guijarros de la playa. Cargamos los cajones, las redes y las latas de carnada o cebo ,que cocina durante la noche con las cabezas ,colas y todas las partes inservibles del pescado y empujamos como brutos la barca hasta que flotó libremente .De un salto subimos a bordo y la dejamos derivar un poco antes de remar hasta la rompiente. Ya en ella Marcial arrancó el motor y enfilamos al horizonte.
           Marcial tiene unos 55 años , es rubio y de ojos celestes casi transparentes Tiene la fuerza de un buey y está quemado por el sol a un color casi como el de los bancos de madera de la barca .Yo lo acompaño y lo ayudo como puedo, pero el hace todo el trabajo rudo con la facilidad que le da su fuerza y su oficio.
           Tiramos las redes y la barca empezó a cerrar el circulo cuyo centro era una de las latas de cebo ,esparcida en el agua ,con alegría de los peces y espanto de mis narices.
           El ruido acompasado del motor ,viejo pero confiable , le suelta la lengua a este hombrón viudo que mantiene con su trabajo a su familia : su hijo Diego, la esposa de este y un nieto.
           - Cuando murió Carmen ,estuve dos meses sin salir al mar , no quería, no tenía ganas, no me importaba.
           _ Ella sí que me entendía. Tenía el genio vivo ,pero me entendía ;nunca un reproche, siempre animosa ,y esa risa... daba gloria oírla. Las cosas podían estar difíciles pero la risa ... la risa me hacía la vida sencilla y hermosa . Me casé a los 20 ella tenía 18 y pasamos juntos todo el tiempo hasta que murió ,pobre , no era celosa, ¿ de que? Nunca ,pero nunca estuve con otra mujer . Ni antes ni después . Ya van para 5 años y la extraño como si hubiera sido ayer.
           Mientras Marcial habla yo ,de espaldas a él, acomodo los cajones , arrollo los cabos , cualquier cosa con tal de no mirarle los ojos .Tienen mas agua que la que nos salpica. Sigo en la proa de cara al mar y lo dejo que hable a mi espalda, siempre atento a la caña del timón ,completando el circulo hasta la primera boya de la red.
           Comenzamos a cobrar la red .Pesa .Hay pescado, besugo principalmente , es un trabajo bruto levantar la red, sacar el pescado ,meterlo en los cajones ya clasificado por especie y acomodar el aparejo para volverlo a tirar tan pronto como lleguemos a la ultima boya.
           El sol ya está alto cuando este gigante rubio estima que ya hay bastante .                       Enfilamos a una cala reparada por el acantilado, al punto que daría la impresión de estar en un teatro .Allí lavamos la barca , doblamos las redes ,ponemos orden en todas las cosas de a bordo . Hay un envoltorio con algo que parece una bolsa de piel de pescado que no acierto a saber que es. Trato de coser la red ,para demostrar lo aprendido en otros viajes. No es difícil pero con las manos mojadas y frías se hace molesto, así y todo pongo en ello toda mi atención.
           El ruido de las olas en la rompiente cercana , amplificado por el acantilado ,me da la sensación de estar en el cine ,con esa deprivación sensorial , hasta que el grito de Marcial alertándome me vuelve al mundo, al mar y a la barca.
           -Vea don Vega!!! , la sirena!! Mire!!
           Al darme vuelta no veo a Marcial , lo oigo gritar en el agua
           -La sirena ¡!! Mire!!
           Está en el agua .El pelo rubio y largo suelto , un corpiño negro ,la piel blanca del torso
           Desnudo. Solamente
tostadas las manos, el cuello y la cara .Las piernas enfundadas en la bolsa de piel de pescado rematada en una cola de algo que parece tul . Se ríe, salta en el agua , disfruta ,da rápidas brazadas alrededor de la barca sacudiendo la fantástica cola .Permanece en el agua, fría, sin darse cuenta de nada ,me inquieta el ruido del guardacosta que se acerca , le aviso, temo por los poderosos binoculares de Prefectura .
           Muy rápido trepa a bordo, se saca la cola y vuelve a vestirse ,vuelve a meter el pelo en la gorra negra y me dice :
           - Siempre vengo aquí , es muy resguardado , no viene nadie, ni siquiera esos...! esos no entienden nada! .La finada Carmen si que me entendía... nunca una broma, nunca un reproche . siempre me vio hermosa , nunca competía ,mi Dios como la extraño!!
           El guardacosta ya estaba encima.

           -Están bien? No precisan nada ¿ Buenos días Don Marcial ¡!!
           A mi ni bola , los muchachos de color caqui estaban casi borda a borda
           -Estamos bien muchachos , llévense un poco de pescado fresco.
           -Gracias Don Marcial
           Un cajón de besugo cambio de borda y el gardacosta aceleró sacudiéndonos con su
oleaje
           -Don Vega , no les cuente en el pueblo de la sirena.
           -Faltaba mas Marcial ¡ , esto se queda aquí
           -La finada si que me entendía - dijo todavía mientras arrancaba el motor