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La historia de la maestra jardinera

           Cuando María Inés García pasó por el surtidor de nafta del Nacho ,allá en la entrada, todos nos dimos cuenta que detrás del autito que la traía de Viedma no venía la nube de tierra que todos conocemos. No . Venía un nubarrón de tormenta que la seguía ,como un perro,. a todas partes.
           Se presentó en la Escuela y en el acto a la Directora le cayó mal, fue recíproco,, en el mismo momento en que María Inés la vio, la mandó al archivo de su memoria como una foto de prontuario, de frente y perfil, en blanco y negro y sosteniendo un cartelito que en vez de número decía “La Inca”. Así me lo contó después. Yo, extrañado , le señalé que era gorda, grandota y rubia, con mas pinta de polaca que de peruana.
           __ La Inca Paz , bobito , la incapaz __ me dijo con sorna.
           Venía a inaugurar la sala de cinco.
           Jardinera.
           Por razones del mundo docente, que por su complejidad se me escapan siempre , no dependía de nadie ,salvo de una rara Dirección General de Jardines ,que en el pueblo brillaba por su ausencia.
           El nubarrón entró en la escuela. Exigió y consiguió la mejor aula, la grande, la mas caliente, arguyó que los chicos mas chicos necesitan mas espacio que los mas grandes, con mucha suerte consiguió inscribir seis de esos mas chicos, creo que alguno tenía cuatro años hasta ese momento en que ella llegó. A partir de allí , por una rara manipulación de partidas de nacimiento y ajadas libretas de casamiento ,todos tenían cinco; hasta la Pocha , la hija boba de los Martínez , que creo que ya menstruaba y nunca había entrado a una escuela.
           Empezó con la “banda rítmica” . Los instrumentos aparecieron como por arte de magia ,había de todo en el autito.
           En la pensión de Doña Verónica ,donde paraba, nadie durmió en una semana. A la noche practicaba y construía mas de esos instrumentos, seguramente diseñados por Torquemada. . Yo vivo lejos , de modo que no escuchaba a “la bandita” pero sí a los vecinos que gritaban en la noche.
           __ Baaaastaaa!! , Que se calleeeee!! __ y otros ,mas largos, en los que se recordaba malamente a la familia toda de “la jardinera”.
           Por la mañana los seis chicos recorrían todo el pueblo , tomados de la mano, en fila ,caminando de costado como en una ronda, visitaban los negocios , la farmacia, el surtidor .
           En el momento en que María Inés, en “El Favorito”, señalando a los parroquianos les informó ,deletreando , a los chicos quienes eran estos y los chicos repitieron a los gritos y a coro:” Bo-rra-chos” Maguirre pensó que ya estaba bien, que era suficiente, y no se bien porqué me vino a ver a mi.
           __Alguien__ y me miró__ tiene que hacer algo, se acabó la paz, esta mujer está loca , va a demoler el pueblo, hablelé Ud. Don Vega , convénzala.
           Como yo venía de esperar media hora , parado en la calle, con la Ford ,a que los chicos dejaran de hacer la ronda en el medio del paso , le di razón..
           Fiel a mi innata fascinación por lo raro, la fui a buscar a lo de Doña Verónica dos tardes después, la invité a tomar mate y charlar un rato , no aceptó de inmediato, tardó como cinco segundos .
           Fui a casa, calenté el agua y en un rato llegó el autito con la nube negra .
           Charlamos toda la tarde, me hablaba de los chicos, mientras tomaba el mate caminaba por la casa, hojeaba mis libros, ordenaba las ollas, barría, cambiaba de lugar los muebles. No se quedó quieta ni un minuto, yo caminaba con el mate y la pava tras ella, como el perro detrás del sulky .
           Cuando se fue , la casa brillaba y había dos camisas planchadas en el respaldo de las sillas .
           Nos hicimos amigos , siempre caminando por la casa como Platón y sus alumnos (me dijo) . Al día siguiente volvió, esta vez sin invitación, y reanudamos la charla. Cuando se fue yo estaba como muerto ,porque me hizo ayudarla, con la pava en la mano , a cambiar de lugar las dos bibliotecas grandes ,llenas de libros que limpió uno por uno.
           __ Así queda mucho mejor__ sentenció satisfecha.
           Fue terrible volver todo donde estaba , su lugar, yo solo, porque las bibliotecas tapaban la chimenea y la ventana..
           Así, entre conceptos incomprensibles como “estimulación temprana” ,pestes contra la Directora, historias de Viedma y alguna referencia a un borroso ex marido ,olvidable y olvidado, el ritual del mate y la mudanza diaria nos hizo muy amigos. Mi objetivo de tranquilizarla quedó de entrada olvidado. Maguirre no me lo perdonó. El relato de las andanzas de los seis chicos (Elsita Martinez “ La Pocha”, Juliancito ,los dos Sánchez (que sin ser mellizos tenían 5 años cada uno ¿?), Juanpi y Tacacho) me los hicieron totalmente conocidos , hablaba de ellos todo la tarde.
           Los lejanos vecinos ,se acostumbraron a ver la nube negra sobre mi casa.
           Las cosas raras empezaron después, a los dos meses, Rafael Martínez fue a pagar su libreta a lo de Don Pepe, tres meses debía, y cuando el Nacho le dijo la cifra Elsita, que jugaba con la libreta le dijo:__ Papi, son veinticuatro pesos menos__ , el Nacho agarró la libreta, volvió con una calculadora, le cambió las pilas a la vista de todos y sumo ante la mirada atenta de los que estaban ,mas de seis hojas. La cifra final lo demolió: veinticuatro pesos de mas.
           Tacacho , en su casa, hacía llover en un espacio cuadrado ,perfecto, de un metro veinte por un metro veinte.
           Le echaron la culpa a María Inés, temiendo yo ,que por amigo , cayera en la volteada ,decidí sin mas hablar con ella. La fui a buscar temprano , no estaba.
La nube negra, a mas de 2 Kilometros para el lado de Las Grutas me indicó el autito , allá me fui de a caballo.
           En una niebla cerrada, al borde del risco , remontaba con un largo piolín un raro barrilete ,mas raro aún era que no había viento ,pero en eso reparé después.
           __ Estás muy cerca del borde , tené cuidado__ le grite acercándome.
           __ No hay peligro , yo veo bien , andate que aquí no hay baño, tengo ganas y no quiero que estés ahí. __me contestó mientras ,con la mano libre, se bajaba el cierre del jean.
           No me importó haber visto ese jean colgado de una silla alguna que otra vez ,en casa, mientras que con la dueña cambiábamos algunos besos en la cama (donde quiera que estuviera ese día la cama). Obediente , volví riendas a Vizcacheras. Al volverme a saludar , la mano en alto y para no andar mirando bombachas bajadas ,llevé la vista al barrilete y entre la niebla me pareció ver algo como una gallina atada al piolín .
           Seguía sin haber viento.
           Ese día no pude hablarle.
           Cuando , en casa , nos vimos , le advertí ,eligiendo las palabras, con prudencia, que en el pueblo se hablaba mucho de las cosas que estaban pasando. No me hizo caso, desechó toda recomendación.
           __ Malditos atrasados__ murmuró con la bombilla en los labios.
           Los hechos notables continuaron en unos días , aunque nadie le creyó a Anselmo (siempre borracho “el violinista”) cuando contó que había visto volar a “los mellizos” Sánchez , yo bien sabía que era cierto , yo personalmente los vi agarrando gaviotas en vuelo y siempre cuidé bien de comentarlo con nadie, ni con María Inés. Pero cuando Juliancito casi derriba el avión de Aerolíneas , que pasa a las cuatro de Río Gallegos a Buenos Aires, con solo señalarlo y decir pum ¡!!,todos estuvieron de acuerdo en que había que tomar cartas en el asunto , hacer algo , pero algo grande.
           La Asamblea fue en la Cooperativa, no me invitaron , creo que vino hasta el Intendente de San Antonio, algunos políticos y seguro que algún policía o milico .
           A los cinco días se supo que la Dirección General de Jardines no existió nunca y que a María Inés nadie la había nombrado y nadie la conocía en todo el ámbito docente de la Provincia . Cuando la comitiva, todo el pueblo en realidad, la fue a buscar a lo de Doña Verónica ya no estaba , ni ella ni el autito.
           Por suerte nadie vio la nube negra a la mañana cuando nos despedimos en casa .Tenía un nombramiento en Carmen de Patagones, le aconsejé que mejor fuera en Salta , las noticias corren muy rápido en estos lugares desiertos.
           Me tiró un beso por la ventanilla y se fue. Por el borde del acantilado hasta la huella grande ,para no pasar por el surtidor de la entrada.
           Los “mellizos” Sánchez, de tanto estar encerrados en el gallinero, se fueron olvidando de volar. Elsita trabaja en Sierra Grande ,en investigación sismográfica en un estudio de ingenieros del petróleo, al final se supo que tenía como quince años.
           A Juliancito se lo llevó la Fuerza Aérea, dicen que con una beca.
           En mi casa todos los muebles están en su lugar, el mate (no volví a usar ese ,el de hueso) está sobre la repisa de la cocina donde están los fósforos ,cuando la tarde se me hace aburrida , casi siempre me voy al boliche ,donde Maguirre me mira todavía con recelo ,pero nunca me dijo nada, ¡ Es de fierro el irlandés!
           Extraño a María Inés , fue buena amiga.
           A Tacacho todavía lo veo cuando riega la huerta de su mamá ,que siempre apreció sus habilidades sin preguntarse nada. Sabia mujer la jujeña.
           Juanpi , el mas atrasado (normal) ,el que no tenía habilidades especiales, desapareció el día que se fue María Inés.
           Rememoré ese día sentado en la cama.
           __ Despedime de todos __ me gritó desde el autito sacando la mano por la ventanilla.
           Pero yo estoy seguro, ahora, que no era chimango eso que volaba tan alto ,detrás del autito ,justo encima de la nube negra.